The Times photographed an unexploded munition in southern Colombia, near the Ecuadorean border. A high-stakes feud between both countries quickly ensued.
El Times fotografió una munición sin estallar en el sur de Colombia, cerca de la frontera con Ecuador. Rápidamente, se produjo un enfrentamiento entre ambos países.
Los políticos colombianos se han convertido cada vez más en blanco de la violencia. Un incremento de los secuestros, las amenazas de muerte y los asesinatos ha sacudido al país en vísperas de las elecciones.
Politicians in Colombia have increasingly become targets of violence. A rise in kidnappings, death threats and assassinations has shaken the country ahead of the vote.
En Colombia, la rápida proliferación de drones armados cada vez más sofisticados entre los grupos insurgentes se ha convertido en un inmenso reto para el gobierno.
Security officials say easy access by guerrilla groups to commercial drones, cheaply modified into deadly weapons, has put the nation’s army on its heels.
En lugar de exacerbar aún más las tensiones, la primera reunión en persona entre los dos líderes terminó con fotos sonrientes y palabras elogiosas, aunque sin acuerdos concretos.
Rather than further inflame tensions, the first in-person meeting between the two leaders yielded smiling photos and complimentary words, if no concrete agreements.
President Gustavo Petro of Colombia and President Trump have had a tense relationship that escalated into threats by Mr. Trump, before easing. Anything could happen at their Feb. 3 meeting.
Los expertos afirman que la determinación del presidente de Colombia de desmantelar al ELN es un reflejo tanto de las exigencias de Trump como de la frustración interna por su anterior gestión de los grupos armados.
President Gustavo Petro of Colombia is taking a harder line against the National Liberation Army, or ELN, a leftist group experts call a powerful drug trafficker in Colombia and Venezuela.
Los reporteros de The New York Times esperaron más de ocho horas para hablar con el presidente Gustavo Petro, quien, como se vio después, tenía otra conversación importante entre manos.
New York Times reporters waited more than eight hours to speak with President Gustavo Petro, who, as it turned out, had another important conversation in the works.